viernes, 16 de diciembre de 2011

Credo

Odio la verdad única, la sumisión, la percepción incuestionable de las cosas. Odio la obsecuencia, las caras de feliz cumpleaños, la felicidad obligada, las sonrisas de publicidad. Me odio. Odio mis palabras, mi dependencia del mundo, me odio por parecerme a todo y a cualquier cosa y por, aún así,creerme original. Odio la repetición y las promociones de fin de año. No creo en la navidad-la odio- pero amo la belleza del alma en el festejo. Amo las fiestas, amo el cuerpo, amo el deseo responsable e impulsivo.
No creo absolutamente en nada pero  parcialmente creo en muchas cosas. Creo en la construcción del mundo a través de la destrucción de sus edificaciones. Creo en las plantas, en el agua, en el aire, en los animales, pero no creo en el hombre.Creo en el pasado y en su deconstrucción y en que la afirmación que supone que el crecimiento del PBI es el factor principal de evolución merece ciertas salvedades.
Creo en la valentía, en la audacia, en la elevación del espíritu más allá de las barreras. Creo en el alimento de las pasiones y hasta de algunos pecados. Adoro a Dionisio. Amen.

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